La temporada de otoño-invierno 2026 cierra el debate iniciado hace años con una certeza: la IA ya está en la moda. Los desfiles de París, Milán, Londres y Nueva York mostraron tres escuelas de pensamiento entre los diseñadores: la IA como socio creativo, como herramienta operativa para optimizar procesos, o la defensa férrea de la creatividad humana.
Demna, debutante en Gucci, defendió la tecnología como medio de comunicación: «Es 2026, uso las herramientas como herramientas». Paul Billot fue más lejos: diseñó su colección debut lanzando un poema a un modelo de IA cuántica y convirtiendo el algoritmo en diseñador mientras él ejecutaba.
En el lado opuesto, Miuccia Prada y Raf Simons defendieron que la estética «es demasiado compleja, demasiado humana y demasiado abstracta» para la IA, y Dimitra Petsa advirtió que «la tecnología avanza más rápido que el debate ético». El resultado: una conversación abierta, sin documentación concluida, sobre quién crea verdaderamente la moda del futuro.
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Fuente: Vogue ↗



